Antes de empezar aclaro algo: No soy el grinch ni una fusión aberrante entre en un gremlin y pitufo gruñón…esa es Nicki Minaj. Sin embargo, debo admitir que no soy muy amante de los peluches por tres razones.
Primero: me dan pánico. No hablan, no se mueven y me miran, siento que me juzgan y los odio.
Con excepción de aquel que habla como Mike Tyson y se ríe como un psicópata. Ese no me da pánico…me da pavor.
Segundo: me deprimen. Siempre me recuerdan a alguien. Una ex – novia que necesitaba tiempo para pensar, aquellos tiempos donde mis únicas responsabilidades eran comer, cagar y dormir, o peor aún, algún familiar que murió.
Tercero: La suma de todo lo anterior me desconcentra y me pone bruto. Y si le sumas los peluches, pues me pongo peor.
Honestamente sólo me gustan los peluches cuando necesito pedir perdón por algo. Ahí si que ayudan bastante.
Afortunadamente mi madre que todo lo sabe y lo que no sabe lo inventa, para todo tenía una solución. El guineo.
“¿Tienes hambre?, cómete un guineo.»
«¿Tienes miedo?, cómete un guineo.»
«¿No te puedes concentrar?, cómete un guineo.»
«¿Problemas para ir al baño?, cómete un guineo.»
«¿No lo encuentras? ¿Qué no lo encuentras? Si yo lo busco y lo encuentro te saco la xu…”
En fin, el guineo solucionaba todo, según ella. Luego crecí y me hice rebelde, porque no sigo a los demás y llegue a dudar de lo que decía mi madre. Pero ¡OHH SORPRESA! Mi madre siempre tuvo la razón, y al parecer el guineo era científicamente la solución para todos mis males.
Enumerémoslos uno a uno.
Primero: el pánico que le tengo a los peluches me ponía nervioso. Y que mejor para calmar los nervios que la vitamina B. Y adivinen…los guineos poseen un alto contenido de vitamina B, así que antes de comerse las uñas y exponerse a un futuro de burlas por tener los dedos cabezones y feos, cómanse un guineo.
Segundo: Adiós a la Depresión ¿Te dejo tu novia y el peluche te la recuerda día y noche?, ¿perdieron los Buffalo Bills y los peluches se ríen de ti?, ¿sientes nostalgia por el pasado y te pones todo emo? Tranquilo, Cómete un guineo y sé feliz, animalito de la creación.
“¡Siiiiiiii!”.
Lo que sucede es que los guineos contienen triptófano, el cual es un aminoácido esencial, o sea que solo se obtiene comiendo. A su vez el triptófano es necesario para que la glándula pineal segregue serotonina, un neurotransmisor cerebral conocido por sus efectos relajantes. Y que a su vez mejora nuestro estado de ánimo, convirtiéndonos en gente muy feliz.
Así.
Tercero: tienes problemas para concentrarte, para comunicarte con las aves, para encontrar kriptonita, para adiestrar wombats…esperen, no recuerdo de lo que estaba hablando. Oh sí, el guineo nos ayuda a enfocarnos también. Así que no hay peluche en el mundo que te pueda distraer si siempre cargas un súper poderoso guineo contigo. El asunto es que esta fruta contiene potasio, el tercer mineral más abundante en nuestro cuerpo y cuyas funciones son la reacción de los nervios, el movimiento muscular y su mantenimiento saludable. Por lo tanto este nos ayuda a estar más alertas, mejorando nuestro nivel de concentración y aumentando nuestra capacidad mental.
En fin, eso de que no se le niega un vaso de agua a nadie también podría aplicarse a los guineos. De ahora en adelante no se le niega un guineo a nadie.
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